Hueca a propósito
La frambuesa deja su corazón en la planta al recogerla. Por eso es hueca, y por eso encaja tan bien en la punta de un dedo.
Aspecto delicado. Sabor con carácter.
Suave por fuera. Nada tímida.
Aterciopelada, luminosa y más punzante de lo que esperas.
Soy la que hace que un postre parezca terminado y un bol cualquiera parezca caro. Dulce, luego ácida, luego ya no estoy.
Me marco si me tratas mal, y lo digo claro: cuídame y haré que todo lo que me rodea sepa mejor.
Dulce, ácida, nunca aburrida.
Aterciopelada, hueca por dentro.
Pequeña. Cabe en un dedo.
Rojo intenso. Imposible no verla.
Ya sea para mejorar un desayuno de diario o para rematar un postre hecho por ti, nuestras frambuesas aportan luz, acidez y un toque fresco de sabor a cualquier plato.